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Entre el terror sobrenatural y la venganza: los maestros del suspenso en la pantalla

Casi un año después de que empezaron a circular los primeros rumores, por fin tenemos a la vuelta de la esquina el estreno de It: bienvenidos a Derry. Regresa Bill Skarsgård para darle vida al mismísimo Pennywise, ese payaso que seguro le provocó coulrofobia a más de uno. Ya sabemos que las historias salidas de la mente de Stephen King son garantía para no dormir tranquilo. Y con esta nueva serie, que se suma al catálogo de HBO, la paranoia entre el público promete subir de nivel de forma bastante rápida.

¿Cuándo y dónde nos asustamos?

Para todos los que andan buscando maratonear en plena época de Halloween, el primer episodio aterriza el domingo 26 de octubre. Las redes oficiales de Max Latinoamérica ya confirmaron que la cita es a las 7:00 p.m., tiempo del centro de México. Vas a poder disfrutar este arranque tanto en la plataforma de streaming, que obviamente requiere de tu suscripción de pago, como por la señal del canal oficial de HBO en tu televisión por cable.

Una historia que King ya aplaudió

Esta vez la trama nos avienta hasta 1962. Resulta que en este pueblito de Estados Unidos los niños empiezan a desaparecer de la nada. La sinopsis nos adelanta que, mucho antes de que Pennywise hiciera de las suyas, ya andaba algo raro acechando Derry. Todo esto se mezcla con la construcción de una base militar ultrasecreta y la llegada de una familia que no es recibida precisamente con los brazos abiertos. Andy Muschietti, el director de las películas recientes de Eso, platicó largo y tendido con Stephen King para armar este proyecto. Decidieron basarse en los interludios del libro original que narra el personaje de Mike Hanlon tras su primer choque con el ente. Al Rey del Terror le encantó la idea; de hecho, en su cuenta de X soltó que el primer capítulo “da miedo de verdad” y lo calificó de increíble.

El terror cambia de cara: de lo paranormal a lo humano

Así como Muschietti sabe manejar el miedo hacia lo desconocido, hay otro gigante del género que hace tiempo nos demostró que el verdadero terror también puede nacer de la violencia urbana. Hablamos de James Wan, el cerebro detrás de locuras como Saw y Maligno. Este director entiende a la perfección cómo agarrar una premisa sencilla y convertirla en una montaña rusa de adrenalina visual. Aunque no todas sus películas rompen la taquilla o se vuelven de culto de la noche a la mañana, joyas ocultas como su thriller de acción de 2007, Sentencia de muerte (Death Sentence), nos comprueban que el miedo a perderlo todo asusta igual o más que un monstruo bajo la cama.

Un oficinista convertido en justiciero

Aquí no lidiamos con entidades cósmicas ni payasos demoníacos, sino con la cruda transformación de un hombre común. La cinta nos presenta a Nick Hume, interpretado con bastante maestría por Kevin Bacon, un ejecutivo de seguros que termina metido hasta el cuello en una espiral de venganza. La idea de una persona normal enfrentándose a lo impensable siempre engancha. Nos pasa al ver a Harry Mason buscando a su hija en el infierno de Silent Hill a pesar de su pésima puntería, o a la misma Sarah Connor endureciéndose para sobrevivir en Terminator. Nick no es un soldado, pero las circunstancias lo empujan a hacer locuras. Esta cinta toma su inspiración de la novela de Brian Garfield, la cual funciona como una secuela directa de El vengador anónimo (Death Wish).

Disparos, dilemas y el toque Wan

Wan definitivamente no se contuvo a la hora de filmar los tiroteos. Estas secuencias hiperviolentas son parte de su sello, aunque a ratos llegan a chocar un poco con el mensaje original del libro. En su texto, Garfield deja clarísimo que convertirse en justiciero te destruye la vida y la mente, algo que la película El vengador anónimo II de Charles Bronson ignoró por completo al glorificar los asesinatos. Por suerte, Wan trató la caída psicológica de Nick con muchísimo más cuidado y tacto. Hay escenas donde la acción frenética se siente un poco desconectada de la tragedia mental del protagonista, pero el director lo compensa creando una atmósfera brutal. Se vale de planos secuencia larguísimos y persecuciones de una sola toma para que realmente sientas la desesperación de Nick pisándote los talones.

El veredicto del creador original

Si logras hacer a un lado esas pequeñas fricciones entre la acción palomera y el drama psicológico, te vas a topar con un peliculón. Tan es así que hasta el propio Brian Garfield le dio su bendición pública. El autor comentó que era una película buenísima que logra conectar directo con el espectador, a pesar de tomarse bastantes libertades con el material original. Según Garfield, quitando esa violencia casi absurda de la recta final, la cinta captura a la perfección la decadencia del personaje y lo estúpido que resulta buscar justicia por mano propia. Ya sea lidiando con fuerzas oscuras en Maine o cazando criminales en los bajos fondos, queda claro que las mejores historias nos obligan a ver de frente la oscuridad que llevamos dentro.